FIESTA DE LA VAQUILLA Y SAN SEBASTIÁN

     Las fiestas de la Vaquilla es una fiesta en honor a San Sebastián. La nota característica que tiene Burgohondo es que saca su famosa “Vaquilla”, que consiste en una especie de cabeza de vaca, labrada en madera y fijada a un palo redondo que le sale de la parte de atrás. Esta especie de mango sirve para ser empuñada con ambas manos por un mozo que corre con ella detrás de la gente, asustando y divirtiendo a todos. El mozo que lleva la vaquilla coge entre los cuernos a la gente y les lleva a los bares para que inviten a la “vaca”. 

     En la actualidad se celebra el domingo más próximo al 20 de enero, día de San Sebastián. Ese domingo por la mañana, la comitiva sale de la casa del cofrade Mayor o mayordomo del año camino de la iglesia, todo ello ambientado con alegres melodías de dulzaina y tamboril. Se celebra la eucaristía y después viene la procesión. Durante el recorrido de la procesión, la vaquilla va unas veces quieta sobre las andas y otras agarrada por un mozo que va corriendo detrás de la gente. Estos la llaman gritando “!Vaca! ¡Vaca! o la agreden diciendo “¡Vaca barrosa que no vale una cosa!” o «¡vaca valiente que no vale un diente!».

     Ese día la Mayordomía celebra la comida en fraternidad y se unen a ellos las autoridades de la Villa. Cuando el día va tocando a su fin, la fiesta regresa a las calles del pueblo. Vuelve la música y la vaquilla retorna a asustar a las gentes que ríen y gritan. Al poco llegan dos mozos, dos borrachos, llamados cañaños, vestidos de mono y con la cara cubierta. Llevan atado a una soga un manojo de heno, incitan a la vaca e intentan apoderarse de ella. Repiten la hazaña y al final la rodean, la atan y derraman un poco de vino haciendo que muere. Después la vaquilla es llevada a la casa del Mayordomo de ese año, donde se termina tomando unas pastas y un buen vaso de limonada.