Abadía

SIGLO XVIII

En el año 1713, reinando Felipe V, se produjo en España la sublevación de Cataluña. No sabemos si Burgohondo participó con el envío de hombres, pero si lo hizo económicamente, tal como reconoce la cédula fechada en Madrid el 13 de septiembre de 1713, enviada al abad de la colegiata-abadía con la petición del impuesto de: 

Tres reales a cada vecino con destino a la represión de la sublevación de Cataluña y la toma de Barcelona.

Sobre la situación socio-económica de Burgohondo, el catastro del Marqués de la Ensenada ofrece abundancia de datos:

Lugar Burgohondo. Realengo Provincia de Ávila.
Estado del número de individuos que se ha verificado, con distinción de oficios, su jornal
diario y utilidad de cada uno, en reales de vellón:

Labradores: 30. Días: 120. Jornal:2,5 reales de vellón. Importe: 9000 reales de vellón
Jornaleros: 41. " 180. " 2,5 " " " " 18450 " " " 
Maestros Tejedores: 5. Días: 180. Jornal: 3 reales de vellón. Importe: 2700 reales de vellón
Maestros Taconeros: 1. " " " 5 " " " " 900 " " " 
Aprendiz Taconero: 1. " " " 2 " " " " 360 " " " 
Pescadores: 8. " " " 2,5 " " " " 3600 " " " 

Alquileres de las casas, número, sisas y arbitrios, enajenados de la Real Corona y demás, en reales de vellón:

1215 casas, 2380 reales. 1 carnicería, 10 reales. 1 mesón, 16 reales. 1 taberna y abacería, 15 reales. 4 molinos harineros de agua, 1210 reales. Censos perpetuos 1882 reales. Censos redimibles 45 reales. Arbitrios sin facultad 2050 reales. Escribanía 1600 reales. Martiniega 199 reales.


Estado del valor a que asciende el Industrial y Comercio, en reales de vellón:

Cirujano 2000 reales. Sacristanes 1200 reales. Salarios de Administradores 250 reales. Tabernero 800 reales. Abacero 110 reales. Carnicero 100 reales. Tratantes de pan cocido 50 reales. Mesonero 100 reales. Comerciantes de Madera 2950 reales. Comerciantes en Cobre 1800 reales. Bohoneros 500 reales. Industrial de labradores en tierras eclesiásticas 895 reales.

Número de ganados, con distinción de especie y utilidad de cada cabeza, en reales de vellón:

Bueyes de labor 18.
Vacas y demás de esta especie 250. Utilidad 30 reales. Importe 5000 reales.
Yeguas, potros y caballos 20. Utilidad 30 reales. Importe 600 reales.
Pollinas y pollinos 16. Utilidad 10 reales. Importe 160 reales.
Ovejas, carneros y borros 277. Utilidad 5 reales. Importe 1385 reales.
Cabras y machos 705. Utilidad 5 reales. Importe 3525 reales.
Cerdos y cerdas 303. Utilidad 15 reales. Importe 4545 reales.
Colmenas 4. Utilidad 5 reales. Importe 20 reales.
Estado del número de ganado de propiedad eclesiástica, con distinción de especies y utilidad:
Vacas 3. Utilidad por cabeza 20 reales. Importe 50 reales.
Yeguas 14. Utilidad 30 reales. Importe 420 reales.
Cerdos 2. Utilidad 15 reales. Importe 30 reales.
Colmenas 32. Utilidad 5 reales. Importe 160 reales.
 

EXTINCIÓN DE LA COLEGIATA-ABADÍA
 

En las postrimerías de este siglo se inició el proceso de extinción definitiva de la colegiata-abadía, sucediendo los hechos tal y como explicamos a continuación:

En 1791 murió el abad de la colegiata D. Pedro de Obilla, circunstancia que aprovechó el obispo abulense D. Julián de Gascueña, enviando un escrito a la Cámara Real, donde informaba del lamentable estado en que se encontraban las iglesias de la zona. En diciembre de ese mismo año recibió el obispo contestación de la Real Cámara pidiéndole que remitiera un informe detallado de cada parroquia sobre bienes, dotaciones y propiedades.

El informe de la iglesia de Burgohondo, elaborado en febrero de 1792, refleja que la población era de 81 vecinos, 330 habitantes, 197 de comunión y 133 párvulos. El valor anual de los diezmos era de 5676 reales y el pie de altar de 2158 reales y 23 maravedíes.

Respecto al valor anual de los diezmos y caudales, los canónigos se negaron a mostrar los libros de registro, por lo que el delegado episcopal nombró a varios vecinos de Burgohondo para que dieran una relación de los mismos.

Las autoridades d los pueblos se vieron obligados sobre la necesidad o no de elección de curatos independientes. A este respecto el alcalde de Burgohondo Juan Francisco González y otros representantes de los pueblos dicen, el 15 de abril de 1792: 

Que se siga la cura de almas en la iglesia colegiata según y se halla, sin innovar por vía de oposición ni otro término

Pocos días después, tras haber consultado con los vicarios de cada pueblo, rectifican su postura y contestan considerando necesario dar a los curatos todo lo necesario.En varios escritos del obispado, estudiados y analizados los informes oportunos, se ratifica la necesidad de:

Dotar a estos pueblos de pastores propios examinados y aprobados y de dar a cada iglesia los derechos, diezmos y primicias que desde tiempo atrás tenían usurpados los abades y canónigos, para su propio beneficio, ya que a los curas de estos pueblos les tenían señaladas unas cantidades muy cortas para su manutención y para el socorro de pobres y otras necesidades parroquiales.

A estos escritos siguieron varias cartas con quejas del abad y los canónigos, en desacuerdo con las nuevas medidas adoptadas, al ver como peligraba su autoridad, bienes y posesiones.

 

En el decreto de erección de curatos, con fecha 28 de mayo de 1794, se detalla cuanto corresponde a cada curato en diezmos, ganados y dinero. Los diezmos y rentas del cura de Burgohondo eran:

14 fanegas y 4 celemines de trigo, 2 fanegas de cebada, 84 fanegas de centeno y 1396 reales.

Y a su iglesia:

3 fanegas y 8 celemines de trigo, 1/2 fanega de cebada, 21 fanegas de centeno y 394 reales.

El 15 de enero de 1806, el rey Carlos IV envía una cédula real para formalizar y decretar, con la mayor brevedad posible, el auto y arreglo correspondiente para las 9 iglesias integrantes del territorio de la abadía de Burgohondo: Burgohondo, Hoyocasero, Navalacruz, Navalosa, Navaluenga, Navaquesera, Navarredondilla, Navarrevisca y Navatalgordo.

En 1809 el rey José Bonaparte remitió al obispo de Ávila, por medio del Ministro Interino de Asuntos Eclesiásticos D. Miguel José de Azauza, el real decreto que confirmaba la supresión de la abadía. Una vez recibido el mandato, el obispo de Ávila declaró extinguida la abadía, reservando únicamente a los dos canónigos que había, D. Fernando Remeral y D. Francisco Remeral, 4000 reales de vellón correspondientes a sus títulos.

En cuanto a la devolución de productos y bienes, se firmó en Burgohondo un, cuando menos curioso, documento de embargo el 15 de diciembre de 1809, en presencia del alcalde D. Juan Beltrán y el notario D. Luis Francisco Rosado, contra los canónigos anteriormente citados, ante la negativa de éstos a entregar los bienes requeridos por ley.

Por aquella época el alcalde, Juan Beltrán, se vio envuelto en juicio con los ex canónigos D. Fernando y D. Francisco Remeral, a consecuencia de habérseles arrendado dos huertas encontrándose él ausente. Así elevó un escrito de protesta pidiendo que se le adjudicasen las mencionadas huertas, ya que los ex canónigos tenían dinero y sobradas posesiones para vivir, mientras él y otros vecinos del pueblo padecían necesidades. Tras varios pleitos, el alcalde, en un gesto de benevolencia, renunció a continuar con el litigio, delegando en el obispo para que arrendase las huertas a quien estimara más conveniente.

Resultan de gran interés los inventarios de bienes pertenecientes a esta abadía en el momento de su extinción, que se distribuyeron, tal como ordenaba la cédula real de 19 de marzo de 1819, entre las 9 parroquias mencionadas más arriba y el Seminario Conciliar de San Millán de Ávila:
Los inventarios de alhajas y ropas llenan 8 folios y, entre otros objetos hallamos:

Una custodia grande de plata con un crucifijo por remate que pesó 9 libras y 14 onzas, y 6 cálices de plata, uno de ellos afiligranado, con sus 6 patenas y 4 cucharillas que pesaron 178 onzas.

Las propiedades se dividen en tres grupos:

1.- Propiedades de la abadía:

11 prados valorados en 18000, que producían una renta de 1000 reales y diversas huertas, labrados y linares valorados en 4760 reales, con una renta de 370 reales, ubicados al sitio de: Navasmojadas, Rinconadas, Navaluenga, Sierra del Agua, Las Heras de Arriba, etc.

2.- Propiedades de la mesa abacial:

Una huerta poblada de árboles frutales y parte de un terreno de terra labrantía, valorada en 36000 reales y 200 de renta. La mitad de las tierras junto a las Heras de Arriba, que se llaman El Egido, vaoradas en 500 reales y 50 de renta. La mitad de las dehesas de Navamojada, el Bosque y el Pinar, de 25000 reales y 2000 de renta.

Propiedades del cabildo:

Una casa en el barrio de los Álamos, en la que vive el Sr. Cura, valorada en 4000 reales y 60 de renta. Otra en el sitio de la Vera Cruz con el mismo valor. Otra en la plaza, en la que vive el sacristán, con un valor de 3000 reales y 40 de renta.

Una huerta al sitio de los Parrales y 5 más que limitan con ella. Una huerta que se nombra en la Engaripola con 24 nogales y otras huertas y prados al sitio de: El Pontón, Sierra del Agua, Las Rozuelas, Las Navazuelas, Navasmojadas, Heras de Arriba, El Cerro, etc.

Tierras fuera de la jurisdicción de la abadía en: Nava de Arévalo, Riocabado, Fuentes de Año, más los censos que recibe del Hospital de Ávila y de las capellanías de San Segundo y la Catedral.

Además, recibía la abadía todos los diezmos, rentas, censos y cuartas del los molinos harineros de los 9 pueblos del concejo.

Las cuartas de molino era un tributo que pagaban en grano, el día de San Miguel, los molinos existentes en estos pueblos, según un privilegio concedido a la abadía. Las cuartas que pagaba Burgohondo eran: 2 fanegas y 1/4 de trigo más 2 fanegas y 1/4 de centeno, correspondientes a los 2 molinos que funcionaban en el río.


 

 Orígenes de Burgohondo 

Siglos XII yXIII. Los  Privilegios del Heredamiento

Siglo XIV. Desavenencias de la Abadía y el Concejo

Siglo XV. Contencioso con El Barraco

Siglos XVI y XVII. Pleitos con el Obispado de Ávila

Siglo XVIII. Extinción de La Colegiata-Abadía

Siglo XIX. La Guerra de la Independencia

Siglo XX. El Escudo y la Bandera